EL CERTAMEN 

El Concurso Benigno Bejarano de Ciencia Ficción de Relato Corto y Fotografía nace con la voluntad de convocar a los jóvenes a atreverse con creación más inverosímil, y, así, reivindicar al escritor, premio nacional de literatura, 1937, Benigno Bejarano. El concurso nace con la firmeza de ser un encuentro con la ciencia ficción más crítica y comprometida, además pretende ampliarse hasta otras modalidades y categorías.

La Ciencia Ficción, contemplada como posibilidad utópica y distópica, es un campo de experimentación para la rebeldía, la radicalidad, el romanticismo, la marginalidad, pero siempre para aquello que no es conservador y  ni reaccionario, sino libre, crítico e igualitario. Propusimos imaginar el “2.222: memorias del futuro, utopias y distopias”, en la primera edición que se celebró desde febrero hasta abril de 2016. Se presentaron más de una veintena de propuestas de toda España y estos han sido los trabajados premiados.

Ana Ortega Moral


Torredelcampo (Jaén)

FOTOGRAFÍA 


CATEGORÍA ESTATAL

En 2.222, el espacio y las estrellas forman parte de la vida normal de cualquier persona. Las islas en las que, en 2016, se veraneaba son los astros a los que se dirigen las barcas. El Mar se ha convertido en el vacío, el Sol son otras estrellas. El ser humano es el mismo: sigue intentando evadirse.

Belén Ramón Gallardo


Valencia (Valencia)

RELATO CORTO


CATEGORÍA ESTATAL

“EL LIMBO DE LOS PERDIDOS”

Alm’Uhlac afrontará las consecuencias de su incansable búsqueda de la verdad y descubrirá que su reducido mundo es solo una pequeña parte de lo que realmente existe.

Una leve y apenas perceptible mueca de disgusto cruzó el rostro de Alm’Uhlac en el mismo segundo que atravesaba la puerta. Estaba convencido de que había sido lo bastante breve para pasar inadvertida, aun así se reprendió a sí mismo por romper su habitual máscara de indiferencia. En cierta manera sentía que si mantenía durante el tiempo suficiente su semblante inexpresivo, en algún punto lograría dejar de sentir nada en absoluto. Todavía no lo había conseguido.
El detector de presencia encendió la luz al sentirlo entrar en la sala, rociándolo casi al instante con una ducha de aerosol microbicida. Su primera ducha del día. Molesto en lo más profundo de su fuero interno, apartó los ojos del campo del difusor. Sabía de primera mano cuánto escocía aquel endiablado líquido. (…)

Marcos Carlettis Pinto 


Alburquerque (Badajoz)

FOTOGRAFÍA 


CATEGORÍA LOCAL

¡Igual a los objetos! Sin ninguna idea de qué es sentir. Perdidos dentro de un museo extraño, llamado sentimientos, mirando palabras.

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